domingo 6 de junio de 2010

Nuestras emociones, por Laura Szmuch


Nuestras emociones

Parece que casi todo lo que vivimos está determinado por nuestras emociones. Al menos eso es lo que muchos expertos en diferentes campos de la ciencia están comprobando. Son las emociones las que van marcando nuestra postura en la vida, el transcurrir de nuestro día, la forma en que vemos, oímos y percibimos nuestra realidad inmediata, nuestros recuerdos y la idea que tenemos de nuestro futuro.

Esas emociones, si no son atendidas por nosotros, reconocidas y consideradas como legítimas, van bloqueando nuestro fluir por la vida. Enfermedades, depresiones, trastornos de todo tipo son causados por esa inhabilidad adquirida de permitirnos sentir, y por negar, por no reconocer que en ciertos momentos, alguna de esas emociones consideradas negativas nos están invadiendo.

Al preferir taparlas, negarlas, ocultarlas, lo único que estamos haciendo es permitir que se queden, y se estanquen.
Esas emociones que vienen siempre asociadas con algún pensamiento, o historia que nos contamos y repetimos una y otra vez, nos hacen perder energía vital. Muchos se preguntan cómo es que están siempre cansados, cuando no es tanto lo que hicieron. Lo que los agota es la vibración densa a la que no autorizaron a salir, que no se permitieron sentir (o sintieron con culpa, juzgándose por algo que no podían manejar), y que se va acumulando y atascando dentro de cada uno. Son, precisamente, las emociones, las que hacen que vivamos en el paraíso o en un infierno, ambos, por supuesto, auto-generados.

Yo represento metafóricamente esta situación que acabo de describir, como si cada una de esas emociones fuera perforando incansablemente pequeños escapes de energía, como si el cuerpo fuera un globo con pinchaduras pequeñas, por donde el aire va saliendo lentamente. Hasta que ya no queda nada adentro, y la persona queda seca, vacía, sin fuerzas para seguir adelante.

El darnos cuenta a tiempo dónde están esas perforaciones, nos ayuda para revertir la situación, recuperar nuestra energía, y encauzarla por los caminos necesarios para limpiarla, alivianarla, hacerla circular por nuestro cuerpo otra vez. La conciencia de nuestro estado emocional es el primer paso para poder ir modificando estados de ánimo, postura corporal y formas en las que nos relacionamos con la vida, nuestra vida.

Cuando liberamos emociones retenidas, sin juzgarlas, hacemos espacio interior para poder ir sintiendo amor, dicha, felicidad, optimismo, esperanza, entusiasmo, libertad, coraje, auto-estima. Soltar lo que no nos sirve nos libera para sentir lo que elegimos sentir, más allá de ciertos factores biológicos, que parecieran determinantes (si te interesa leer sobre esto, simplemente envíame un correo y te recomendaré excelente bibliografía acerca del tema).

En el taller del próximo sábado, que tendrá muy poca teoría, pero sí mucho trabajo vivencial, reflexionaremos acerca de la biología de las emociones, de los estados anímicos que son ciertas emociones en estado casi permanente, y comenzaremos un proceso de cambio, de limpieza interna, de “alivianamiento”.

Todavía quedan algunos poquitos lugares. Los grupos en mis capacitaciones son pequeños, porque quiero tener la posibilidad de contacto directo con cada uno de los participantes.
Más información: lauraszmuchcapacitaciones@gmail.com
Laura Szmuch ©